Políticos se dicen más honestos que Cristo

Por: Pedro Martínez Bello

El primero de septiembre tiene mucho significado, porque es el segundo informe presidencial, el retorno de los trabajos legislativos en el Congreso de la Unión y la Cámara de Diputados de Morelos, pero viene también el inicio del proceso electoral 2026-2027 que finaliza el 31 de diciembre de la próxima anualidad.

Esta elección intermedia servirá para designar a 36 presidentes municipales, en algunas localidades por el voto directo en la urna, en otros bajo sus usos y costumbres mediante asambleas: Hueyapan y Xoxocotla, principalmente.

Viene también la ampliación presupuestal para el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) para una jornada demasiado costosa, porque habrá más partidos políticos y candidatos en competencia, cuyo dinero serviría para apoyar más a estudiantes de todos los niveles para poder costear la tarifa del transporte público y evitar una advertida deserción escolar, derivado de su aumento.

Seguros estamos que el siguiente proceso electoral será de acusaciones entre candidatos, entre partidos políticos y en la defensa de sus únicos intereses, pero nunca de los de la sociedad que hoy reclama mayores apoyos en la obra pública y social.

Las promesas serán las mismas: generación de inversiones, de empleo y construcción de grandes obras, seguridad, educación, salud, etcétera, etcétera. Todos vienen con la varita mágica porque saben que vivir fuera del presupuesto es un error y más cuando no están acostumbrados a trabajar y no quieren perder sus onerosos salarios y dietas, gastos personales, entre otros “beneficios” que se autoaprueban.

Sin duda, vienen tiempos de guerra por una curul, por una regiduría, una sindicatura o una presidencia municipal, en los cuales vamos a ver a muchos en las calles, algunos con regalos o pagando en barrios y pueblos las fiestas patronales, mientras otros solo ofrecerán palabras y prometerán que desde la silla donde estén apoyarán a los habitantes de Morelos.

Sin duda, también viene la temporada de las ausencias de los que hoy ostentan un cargo dentro del servicio público, de aquellos que están en una curul, por la temporada de promesas, la de las sonrisas y varias acciones más en perjuicio de la sociedad por la ambición de seguir viviendo del dinero público.

De hecho, ya hay algunos que han iniciado con esos recorridos en las comunidades, acompañados por un séquito de personas para regalar artículos electrónicos, vendiendo a “bajo costo” productos de primera necesidad y presumiendo de ser más honestos que Cristo.

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