Pedro Martínez Bello
La reciente reunión organizada por el embajador de los Estados Unidos de Norteamérica, Ronald Douglas Johnson con el empresario Ricardo Salinas Pliego y los dirigentes partidistas, senadores y diputados federales de oposición fue el inicio de un golpe de estado en el país, que inició con la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos y siguió con la elección del domingo siete de junio en Coahuila con el «Operativo Manitas», en dónde con el uso del código QR vino una descarada compra del voto con dinero proveniente del presupuesto del estado y del gobierno estadounidense, que recibió el dirigente priista y Senador Alejandro Moreno «Alito».
Así ocurrió en Sonora, en el año de 1998 con Carlos Robles Lostanau «El Cololo», para que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ganará.
El sábado seis de junio, el empresario Ricardo Salinas Pliego fue quien llevó a su extrabajadora y hoy senadora Lily Téllez, a la diputada federal Kenia López Rabadán y su presidente del PAN, Jorge Romero, para planear un fraude electoral y empezar a trabajar desde ahora para recuperar el congreso federal y algunos estados, que le permita regresar a los estadounidenses la riqueza natural del país expropiada por Andrés Manuel López Obrador siendo presidente de la república.
Sin embargo, el embajador gringo tiene un objetivo más allá, quiere venir por el litio, el petróleo y, en general, todos los recursos naturales que puedan saquear de México. Les interesa también controlar las rutas del tráfico de droga que serán consumidas por millones de gringos, y para ello necesitan presidentes sometidos, como lo fueron los que desfilaron por la silla presidencial desde Manuel Ávila Camacho hasta Enrique Peña Nieto.
A cambio, los norteamericanos habrán de incluir en la nómina en la Agencia Central de Investigación (CIA, por sus siglas en inglés) a los «mexicanos», que con Ronald Douglas Johnson pretenden un golpe de estado al Gobierno de la república que hoy preside Claudia Sheinbaum Pardo.
El «Operativo Manitas» con el dinero estadounidense paga las manifestaciones de profesores disidentes, padres y estudiantes de la Normal para Maestros de Ayotzinapa, transportistas, médicos y hasta carteles de la droga para desestabilizar al país.
Es casi el mismo esquema que los gobiernos estadounidenses pretendieron en la presidencia de la república de Lázaro Cárdenas del Río y de ahí nació el PAN, que desde entonces recibe subsidios de los norteamericanos.
El entreguismo de Ricardo Salinas Pliego y los prianistas al extranjero ya no se puede disimular; más aún, los gringos están violando la soberanía de nuestra nación, como lo hacen en varios países del mundo, no por mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, sino para robar nuestros recursos naturales, porque los gabachos no tienen amigos, solo intereses.

