Pedro Martínez Bello
Un día antes del inicio del Mundial 2026 Estados Unidos de Norteamérica prohibió a sus habitantes visitar la república mexicana. Sus seguidores en nuestro país, señalados por el pueblo como antipatriotas, operaron y pidieron a la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) suspender la justa deportiva, pero el mundial comenzó y continúa.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no solo subió su popularidad entre los mexicanos, también se convirtió en líder al nivel mundial y demostró que puede organizar en México más disciplinas deportivas de alto nivel.
Hoy México es tendencia internacional, no solo por los festejos, que sin duda son de los más creativos del mundo, después del primer triunfo ante la Selección de la República de Sudáfrica, sino también por la bienvenida a Corea, Chequia y el primer rival, con toda la seguridad, respeto y calidez con que se recibe hacia quien llega de otras naciones.
Aquellos que apostaron porque a los mexicanos nos vaya mal quedaron en ridículo y hoy son los rechazados por la sociedad, como el empresario Ricardo Salinas Pliego cuyo apodo ya es tendencia nacional: «La Perrita de Trump». Igual ocurre con Alejandro Moreno, el senador plurinominal y dirigente del PRI, no se digan los panistas que ya perdieron la confianza ciudadana con sus posturas contra la soberanía de México.
El Mundial 2026 dejará muchos beneficios a Claudia Sheinbaum Pardo y principalmente por el apoyo a la Selección Iraní que, al partir rumbo a Los Ángeles, California (la ciudad con más pobres y personas en situación de calle en el mundo) fueron despedidos con gritos de apoyo, casi como con el grito unánime: «Irán, Irán amigo ya eres mexicano».
Y mientras que la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) junto con la oposición política apostaron por el caos y dejar sin clases a 1.4 millones de niños, el repudio popular va contra estos maestros alentado por «La Perrita de Trump», que deben estar en el aula y no en las calles.

