Por Gibran Haro Álvarez
Las detenciones de hoy en Morelos mandan un mensaje importante: ningún cargo público debe ser escudo para evadir la justicia.
Si hubo corrupción, extorsión o complicidad con estructuras criminales, se debe investigar a fondo y sancionar conforme a derecho.
Pero la firmeza institucional no se mide por cuántas personas se detienen, sino por la capacidad de probar los hechos ante un juez.
Por eso, la exigencia ciudadana debe ser doble: que no haya impunidad, pero tampoco arbitrariedades.
Morelos necesita instituciones fuertes, no espectáculos políticos.
Necesita justicia con pruebas, procesos legales y responsabilidad pública.
Porque cuando la ley se aplica correctamente, no solo castiga: también recupera la confianza de la sociedad.

