17 septiembre, 2021

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Por: Meastro Alfredo Silva Brito

El estado se fundamenta sobre la confianza mutua entre los miembros de la sociedad y aquellos que participan de su organización en la toma de decisiones del poder ejecutivo, legislativo y judicial. En esta solidaridad de gobernado-gobernante, existe la autorización por parte de primero de que el segundo le atienda en los servicios públicos, acceso a la justicia y regulación de los temas de interés general. 

Para obtener, de la voluntad del pueblo, la licencia para el encargo constitucional es necesaria la democracia, en otras palabras, la legalidad de diputados, senadores, alcaldes, magistrados y más, está implícitamente la idea de representación; la identidad del soberano se encuentra reflejada en sus representantes. Éstos, con el uso de la razón deben discernir, tomar conciencia de las necesidades y actuar en función de la lógica y el sentido común de las políticas públicas urgentes y planificadas. 

Lo anterior nos hace cuestionar si en Morelos está la posibilidad de que, entre los 22 partidos, exista la madurez para comprender si las y los candidatos conocen, aunque de forma primitiva, la idea, importancia y fundamentos de la representación. La historia y las acciones contemporáneas nos ofrecen una respuesta negativa. Por ejemplo, (no es el único),  Candidatos de Movimiento Ciudadano cuyo pasado, ligados a intereses particulares, reflejan, por el contrario, la prioridad de mantener un statu quo enfocado a los negocios de arrendamientos no supervisados por el SAT o adquisiciones directas sin la transparencia profesional requerida. No es casualidad que ese partido tenga a un exdirigente imputado por el delito de ejercicio ilícito del servicio público. 

La representación es un tiempo y espacio que se extiende entre la responsabilidad y la ética; todos los partidos, tanto los viejos, como los nuevos, tienen un profundo historial de personas que, en lugar de servir como representantes de la sociedad, han colaborado en las irregularidades presupuestales que tienen al estado en quiebra. Por ello, en estas elecciones, la abstención crítica del voto es dignificación de la representación; es la organización social la puede higienizar al sistema político negando este mecanismo de complicidades. Estos candidatos no nos representan, por el contrario, en la mayoría de ellos existe un asesor, suplente o familiar que pensará más en las ganancias del diezmo de obra pública que en solucionar los problemas torales de la población.

 

Autor: Mtro. Alfredo Silva Brito

Académico y activista en ATTAC Internacional