28 octubre, 2021

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En Morelos, hallan sin vida a repartidor de Uber Eats de la CDMX

Redacción

Viernes 11 de diciembre.- Omar desapareció en la colonia El Rosal en la Ciudad de México mientras trabajaba repartiendo comida y fue encontrado por la Semefo de Morelos.

Omar fue encontrado por la Semefo de Morelos, por lo que un trabajador contactó a la familia a través de redes sociales.

Ciudad de México
Omar Nilk Peña Cordero, trabajador de Uber Eats en la Ciudad de México, fue encontrado sin vida en el estado de Morelos, luego haber sido reportado como desaparecido el 5 de diciembre en la colonia El Rosal, alcaldía Magdalena Contreras, confirmó a MILENIO la familia del hombre de 39 años.

El hombre fue visto por última vez cuando iba a bordo de su motocicleta Italika 150 Sport, de modelo reciente y color naranja, placas 9T1T S CDMX, según el boletín de búsqueda con número de expediente AYO/4018/2020, emitido por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México.

Su hermano, Jaime Peña Cordero, comentó que autoridades del Semefo de Morelos informaron a su familia que ayer había sido localizada una persona con las características similares a las que presentaba Omar Nilk, como chamarra negra con gorro, pantalón de mezclilla azul y botas cafés.

“Alguien nos avisó que había encontrado a una persona parecida con los mismos rasgos acá en Cuautla. Vinimos anoche y sí, sí es mi hermano. Era una persona muy tranquila que nunca llegaba tarde a su casa y no salía de fiesta.

Omar tenía dos hijos y por la pandemia estaba buscando otro ingreso, porque en su trabajo sólo lo estaban apoyando con cierta parte del sueldo.

Él estaba en una empresa de audiovisuales, pero como estaba pagando la moto, se salió a trabajar en Uber Eats, donde llevaba alrededor de un mes”, dijo a MILENIO.

El día que desapreció Omar Nilk salió cerca del mediodía de su casa. Tomó su moto para irse a trabajar, pero aquel 5 de diciembre ya no volvió a las 21:00 horas, la hora a la que solía estar de nuevo con su familia.

Llevaba poco tiempo y con los que se comunicaba era con sus hijos y su esposa, a quienes les decía en qué parte de la ciudad se encontraba repartiendo comida, pero ese día dejó de llamarles y cuando su familia le marcó, el teléfono de Omar estaba apagado. Esto, comentó Jaime, empezó a preocuparles porque el celular siempre lo tenía encendido para ir a donde le llamaban los clientes.

“Sólo mandaron un correo”
“Eran las nueve de la noche y no llegó. Una hora después otro hermano y mi sobrino salieron en un moto a buscarlo por los lugares dónde sabían que más o menos era la ruta que había recorrido, pero no obtuvieron ninguna noticia. Esa noche nos dedicamos a buscarlo y no lo encontramos, hasta que el domingo temprano fuimos al Ministerio Público.

“Ahí nos dijeron ‘Oigan, ¿no se habrá ido de fiesta? ¿No se habrá ido con otra mujer? ¿No se habrá salido o enojado en casa?’ A lo que dijimos que no, porque Omar era muy allegado a sus hijos y no les haría algo así.

Nos dijeron que seguirían el caso, pero pasaron 72 horas y solo nos decían que lo estaban viendo, pero lo único que hicieron fue mandar un correo a Uber Eats pidiendo la última ubicación de mi hermano. Entonces pasaron los días, preguntábamos si ya tenían esa información y decían que no.

De ahí nos movimos a la fiscalía de Azcapotzalco y nos decían que ahí sí tenían las herramientas para ayudarnos, pero que el caso no estaba con ellos y tenían que esperar a que se los enviaran”, relató el hermano de Omar.

Uber negó la entrada a la familia
Jaime recuerda que pasaron más horas y el caso no avanzaba. Uber Eats, les comentaron en la fiscalía, seguía sin contestar el mensaje de respuesta, por lo que las autoridades encargadas de la búsqueda le dieron el correo de la empresa a la familia para que ellos los contactaran y preguntaran si ya estaba la información solicitada previamente.

“Empezamos a mandar correos y mensajes y contestaban que estaban en eso. Entonces fui a las oficinas de Uber y me negaron la entrada, me comentaron que no me podían dar información a pesar de que llevaba una hoja de la fiscalía firmada. Me dijeron ‘no, no se le puede dar información así sea un familiar, eso solo se le puede dar a la fiscalía’.

“Me cerraron las oficinas y empecé a grabar un video en vivo para que la gente viera que me estaban cerrando la puerta y me decían que las oficinas oficiales de Uber están en California, que en las que están en la Ciudad de México sólo son para contratar gente, pero no para dar ese tipo de información.

Como a los 10 minutos me llamaron para que borrara el video porque ellos ya habían mandado la información. Hablé con mi cuñada y me dijo que sí, que la información ya la tenía la fiscalía”.

Recompensas por un paradero falso
Jaime cuenta que, durante los días en que no se sabía nada del paradero de Omar, algunas personas lo contactaron por redes sociales desde perfiles falsos para decirle que sabían dónde estaba su hermano y que lo habían visto, pero que tenía que darles una recompensa por esa información, e incluso alguien le dijo que tenían a Omar.

“Diario me llegaban mensajes de que tenían a mi hermano, que querían una recompensa. Le llamé al oficial de la Policía Cibernética para exponer esto y me decía que era una falsa alarma. Hacían cuentas falsas de Facebook temporales y me decían ‘oye, ya sé dónde está ¿Cuánto me vas a dar por él?’, pero cuando les pedía una foto de mi hermano o videollamada eliminaban la cuenta de Facebook”.

No obstante, entre esos mensajes, recibió el de una persona que le dijo que trabajaba en el Semefo de Morelos y que habían localizado un cuerpo con las mismas características de Omar, el cual había sido hallado desde el domingo, es decir, un día después de la desaparición.

“Me dijeron que habían visto por las redes sociales que (Omar) estaba desaparecido y que eran muy similares las señas particulares de mi hermano a los que ellos tenían, pero no dio más datos porque se iba a meter en problemas, pues tenían que pedir apoyo a las autoridades de la Ciudad de México para dar más información. Sólo nos dio la ubicación de dónde estaba la Semefo de acá.

“Dijo que estaba casi seguro de que era mi hermano y que iba a tardar entre una semana o dos en pedir el apoyo de la Ciudad de México, por lo que nos recomendó que mejor fuéramos. No lo dudamos, vinimos a Morelos y sí, lamentablemente es mi hermano, a quien se ve que le hicieron cosas. Después nos enseñaron su ropa y pues sí es exactamente la que llevaba”.