Pedro Martínez Bello
Año con año suben el presupuesto de los ayuntamientos, son creados nuevos impuestos de manera muy sutil, pero los municipios simulan pobreza como los sistemas de agua potable y todo lo que depende de las Comunas.
La riqueza económica aportada por el pueblo vía impuestos es utilizada para el pago de salarios y gastos de Cabildos que no responden al pueblo, sino a intereses partidistas y personales.
De ahí que las leyes de ingresos y el presupuesto de egresos de los ayuntamientos son aprobados vía rápida y sin el menor análisis, sin que sean socializadas al pueblo y en realidad desconocidas por la sociedad.
Sin duda alguna el contribuyente para el año 2026 pagará más en el suministro de agua potable, alumbrado público cobrado en duplicidad por los ayuntamientos y la Comisión Federal de Electricidad, servicios públicos como recolección de basura y ahora hasta en las multas excesivas en vialidad.
Los ciudadanos cumplen a cabalidad con las contribuciones y la autoridad municipal hace obra pública en donde busca el voto electoral, y las empresas constructoras otorgan más comisiones al edil en turno, a regidores o al secretario del área.
Vivimos en un país donde hay autoridades millonarias (plutocracia) y un pueblo sumido en la pobreza y sin la esperanza de tener una mejor calidad de vida, porque así lo han construido los partidos políticos desde el Congreso y por ello con su autoridad electoral impiden la verdadera participación ciudadana.
Y al final la democracia en Morelos y los municipios es una pantomima, con un pésimo guión de obra burlesque, en la que unos cuantos ganan, menos los de abajo. Y es que nuestros impuestos están trabajando y cada día hay que pagar más.

