El asalto a Venezuela por su petróleo

Pedro Martínez Bello

La falta del conocimiento histórico de cómo nace y crece Estados Unidos de Norteamérica revela la ignorancia de miles de mexicanos que aplauden las invasiones de los países de Latinoamérica y exigen que los depredadores de los pueblos y sus culturas lleguen con su ejército a este país; esos malos mexicanos son, sin duda, traidores a la patria.

El pueblo de Donald Trump llegó a tierras fértiles después de haber sido expulsados por un Reyno Unido, quienes solo pensaban (y lo siguen haciendo) en su beneficio, para terminar con un pueblo nativo americano que solo defendió sus tierras.

En México los gringos intervinieron en 1846 y arrebataron vastos territorios mexicanos que hoy son los estados de California, Nevada, Utah, Arizona, parte de Colorado, Nuevo México, Wyoming y Kansas y un año antes, en 1845, los gringos ya habían anexionado Texas, con este territorio rico en petróleo y oro Estados Unidos tuvo un ascenso meteórico en su economía; intentaron apoderarse del país entero y de ahí la muerte y asesinato de seis cadetes del Heroico Colegio Militar, así como de miles de mexicanos.

En esa búsqueda de apoderarse de las riquezas naturales y el petróleo de los países Latinoamericanos son capaces de asesinar hasta a sus propios aliados.

Como lo dicta su doctrina Monroe: América para los americanos, y no se refiere al continente americano; sino al pueblo estadounidense, aunque ellos, los gringos, sean un grupo de vándalos y violadores de derechos humanos.

Esta es la historia que quieren ignorar «los mexicanos» traidores que piden intervención del extranjero, pensando en que regresarán sus privilegios, porque muchos son el vivo ejemplo de la avaricia sin freno.

Y así inició el año 2026, sacudiendo a los mexicanos con un temblor de 6.5 en escala Richter, y a Venezuela los bombardeos por el gobierno gringo de Donald Trump, quien desde hacía varios años vio en Venezuela la posibilidad de quedarse con los recursos naturales, con cualquier pretexto para poder continuar con un estilo de vida consumista, que desde hace muchos años los llevó a la debacle económica. El pasado dos de enero lo concretó por fin, ante una comunidad internacional permisible, que festina el asalto al petróleo de Venezuela.

Aunque Estados Unidos de Norteamérica siempre ha actuado así, hoy lo hace con un descaro total que paraliza, porque Trump exhibe lo peor de un pueblo estadounidense, que históricamente se ha dedicado a robar, a saquear e intervenir otros gobiernos para apropiarse de sus pertenencias que se traducen en petróleo, tierras raras, oro, agua, y todo lo que se puedan llevar de territorio latinoamericano.

Se entiende, porque esa es la naturaleza de los gringos: son criminales, despojan de territorios, matan a los nativos, esclavizaron a los afrodescendientes.

Pero lo peor es ver cómo muchos malos mexicanos celebran la intervención de los gringos en Venezuela y piden que se haga lo mismo en México, nada más deshonroso que pedirle al captor ser su esclavo.

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