La activista y saxofonista María Elena Ríos, sobreviviente de violencia ácida, destacó la importancia de que las autoridades y la sociedad reconozcan la gravedad de las agresiones cometidas con sustancias corrosivas como ácido, gasolina o sosa cáustica. Recordó que anteriormente estos ataques eran catalogados únicamente como agresiones, sin considerar su alto nivel de crueldad y las secuelas permanentes que dejan en las víctimas.
Con la entrada en vigor de la Ley Malena, explicó, ahora se establecen penas de hasta 15 años de prisión para los agresores, así como mecanismos de reparación del daño y acceso a atención médica especializada para las personas afectadas.
Ríos subrayó que dicha ley “no puede pasar desapercibida” y llamó a las mujeres a informarse sobre sus alcances para reforzar la prevención y la denuncia, lamentó que continúen registrándose hechos de extrema violencia, como la reciente localización de mujeres calcinadas, entre ellas una menor de edad.
El caso más reciente ocurrió el pasado 7 de diciembre, cuando fueron hallados cinco cuerpos calcinados dentro de un vehículo sobre la carretera de Tepalcingo; tres de las víctimas eran mujeres, incluida una menor.
La activista insistió en que es fundamental impulsar la cultura de la denuncia y visibilizar la violencia ácida como una forma extrema de agresión de género, a fin de generar conciencia social y garantizar justicia para las víctimas.

