Por: Pedro Martínez Bello
Los grupos y partidos políticos mantienen bajo secuestro al Estado de Morelos, en los tres Poderes y en los municipios desde donde hacen negocios y, apenas, hoy a medio año se han acabado el presupuesto sin comprobar, o por lo menos explicar en qué han sido gastados los impuestos de los ciudadanos.
Hasta el momento, casi todas las institución estatales han advertido que solicitarán la ampliación presupuestal, como es el caso de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), convertida en un barril sin fondo.
Sin haber una elección de por medio, la misma situación vive el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac), que sigue sin presentar una labor en favor de la democracia en la entidad, y se ha convertido en un ente donde solamente recibe recursos financieros para transferirlos a los partidos políticos con registro.
¿Y qué pasa en el Poder Judicial del Estado? Es una institución paralizada: hay un retraso en el pago de sus jubilados y pensionados, bajo el pretexto de no tener dinero.
En el mismo Poder Ejecutivo destacan los retrasos de pagos a proveedores, quienes han entrado en una crisis económica y en algunos casos disminuirán su planta laboral, para con ello aumentar las cifras del desempleo.
En los ayuntamientos la situación no es menor, hay algunos que han planteado solicitar el adelanto de participaciones para el pago de salarios y prestaciones sociales de sus trabajadores.
Increíble la crisis económica de las instituciones del gobierno estatal y los ayuntamientos: nada más sobresalen los negocios de quienes están al frente de los entes públicos.
La crisis económica ya es un escándalo y está a punto de estallar, porque quienes encabezan los poderes públicos estatales y en los municipios, antes de generar un plan de austeridad, prefieren hacer recorte de personal, pero eso significa afectar los negocios y las plazas laborales de la familia.
La pregunta, es: ¿Adónde se fue el dinero?

