27 julio, 2021

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LA FELICIDAD PÚBLICA

Por Mayte Rojas Arreguin

#DesnudezPolítica

Entre todos los libros leídos, tomo mi atención un término político que jamás pensé que existiera: la Felicidad Pública. Un término que en este siglo parece perder relevancia y cuán grande es. Después de todo considero, es el fin último de la vida misma.

Los aspectos que han provocado que este término vaya en decadencia son bastos: por una parte el desempleo, el subempleo, las guerras, el crimen organizado, la debilitada alimentación y el estrés crónico de la sociedad. Otro factor que también pone en detrimento la Felicidad Pública es el cambio climático. Está científicamente comprobado que el hombre tiende a delinquir cuando no existen espacios verdes en su entorno. Pocos son los Gobiernos que dedican su trabajo a velar por los Espacios Públicos, a mantener sus áreas verdes y lo más lamentable; existen comunidades que no cuentan ya con espacios públicos de recreación.

El gran economista Albert O. Hirschman, a finales de los años setenta publicó un libro con un título sugerente: Felicidad Privada y Felicidad Pública. La tesis del libro era fuerte y clara: en los distintos países no existen solo ciclos económicos en los que se alteran fases de boom o crecimiento y fases de crisis y depresión sino también ciclos del compromiso público donde tiene cabida la felicidad. Así pues, apuntaba el economista, para Ciencia Política existen dos premisas fundamentales el Bien Común y la felicidad pública.

En los años 60 y 70 las últimas etapas de felicidad pública en parte de Europa y América Latina lo que llevaba a las personas, sobre todo a los jóvenes, a la calle para ocuparse de asuntos públicos, eran sobre todo las ideologías. Hoy son el medio ambiente, la energía y los alimentos (pensemos en el fenómeno de los Grupos de Compra Solidaria, que va en aumento) los que inducen a las personas a redescubrir lo público. La novedad está en la conciencia de la centralidad de los bienes comunes, como el agua y el aire de nuestras ciudades. Esto es, nos estamos dando cuenta de que hemos entrado con decisión en la era de los bienes comunes, en la que los bienes más preciados y cruciales ya no son el calzado, la ropa de marca, ni el famoso prestigio, sino los bienes que consumimos juntos y que están sometidos, como nos enseña la teoría económica, a la tragedia de la auto-destrucción.

Es necesario retomar el rumbo con Esperanza, pido prestadas unas palabras de mi amigo el Presidente de Jiutepec Rafa Reyes, que ha efectuado un arduo trabajo por el Municipio: Dejamos el escritorio para estar en el Territorio.

Soy Licenciada en Ciencias Políticas, Mayte Rojas Arreguín, sígueme en mis redes sociales Twitter @rojasarreguin y en Facebook.