Sandra Soto recorre más de mil kilómetros para exigir «justicia» por el feminicidio de su hermana Serymar Soto Azúa

Sandra Soto recorrió más de mil kilómetros para exigir justicia por su hermana, Serymar Soto Azúa, asesinada en 2017. Serymar, de 21 años, era la menor de cinco hermanos, madre soltera y estilista. Trabajaba para sostener a su hijo y ahorraba para montar una estética en su casa. Su sueño era abrir su propio estudio de maquillaje.

La madrugada del 28 de enero de 2017, tras una discusión, su prometido, Jorge Alejandro Ugarte Hernández, la insultó, la hostigó y finalmente la atropelló. De acuerdo con un peritaje, el vehículo la embistió a una velocidad de entre 130 y 160 kilómetros por hora. El impacto proyectó su cuerpo alrededor de 100 metros sobre la cinta asfáltica.

Serymar estaba a pocos meses de casarse. Su familia tenía casi todo listo para la boda programada para el 10 de agosto de ese mismo año: el vestido, el salón, los arreglos y la música. “Le hacía mucha ilusión, quería que fuera perfecta”, recuerda su hermana Sandra.

Tras el feminicidio, Ugarte Hernández permaneció seis meses prófugo. Fue detenido el 10 de agosto de 2017 la fecha en que habría sido la boda en Parral, Chihuahua, donde se ocultaba en un centro de rehabilitación de Alcohólicos Anónimos. Posteriormente fue sentenciado a más de 40 años de prisión. Aunque ha promovido apelaciones y amparos para obtener su libertad, la familia confía en que la sentencia se mantenga firme.

Sandra Soto aseguró que la lucha por redignificar la memoria de su hermana ha sido un proceso doloroso y complejo. “Buscar verdad y justicia en México es un camino largo, donde las familias tenemos que librar batallas legales constantemente”, expresó.

Related Post